Project Zero nació hace algo más de medio siglo en la Universidad de Harvard. Un grupo de investigación encabezado por Nelson Goodman, comenzó a preguntarse por la naturaleza específica del conocimiento artístico y su transmisión en museos y centros educativos.

Concretamente Zero era el estado en el que se encontraba, para ellos, el conocimiento sobre la educación artística. 

“Cuando se llegue a entender que las artes y las ciencias nos fuerzan a trabajar con sistemas de símbolos que se asemejan y difieren de cierta forma específica, podremos quizá comenzar una investigación psicológica puntual sobre cómo las habilidades pertinentes se inhiben o refuerzan entre ellas; y el resultado podrá muy bien demandar que cambiemos la técnica educativa”.   

Goodman. Los lenguajes del arte, 1968.

Por eso, ese texto fue un punto de partida para Project Zero pero pronto las preguntas fueron más allá, y personas como Howard Gardner o David Perkins comenzaron a trabajar en el desarrollo de la sensibilidad, en la creación y comprensión de mundos o en procesos de aprendizaje en niños.    

Como docente quizás te has preguntado cosas como: ¿cómo sé si mis estudiantes están aprendiendo?, ¿cómo puedo enseñarles a pensar?, y también, ¿cómo puedo fomentar la creatividad? Seguramente también te suenen conceptos como el Visible Thinking o Artful Thinking.    

Todo eso tiene que ver con la historia de Project Zero, que ha producido marcos teóricos para pensar la innovación educativa y metodologías que se puedan trasladar al aula, teniendo en cuenta lo que estamos descubriendo sobre aprendizaje e inteligencia humana.  

Por ejemplo, proyectos para la enseñanza de las matemáticas como Tuhattaituri, con un proceso desde la fase manipulativa hasta la simbólica, o el Proyecto en Red para la Educación Secundaria, que fomenta la autonomía y el pensamiento crítico, están en sintonía con el impulso original de Project Zero.  

La vigencia de Project Zero y de sus Thinking Routines

Seguramente nunca había sido tan urgente y necesaria una educación para la creatividad, la cooperación y el pensamiento crítico, y son muchas las cosas que podemos aprender de Project Zero en este sentido.  

En el último año hemos experimentado cambios profundos a gran velocidad, hemos vivido situaciones difíciles dentro y fuera de la escuela, en un contexto volátil y cambiante, y hemos tenido que aprender y enseñar a la vez a lidiar con la complejidad.     

Es el momento ideal para diseñar experiencias educativas que sean efectivas en el aprendizaje profundo de contenidos, tanto de manera presencial como a distancia, y que ese aprendizaje sea colaborativo, formando comunidades de investigación y aprendiendo a trabajar en equipo.   

Las rutinas de pensamiento (thinking routines) son una de las propuestas metodológicas que ha producido el Project Zero, que promueven el pensamiento creativo y crítico. Herramientas útiles y transversales para que el aprendizaje sea significativo frente a una gran diversidad de estudiantes y escenarios educativos

  •     Despertando la curiosidad, formando a investigadores

Uno de los grandes retos para la enseñanza en la actualidad, es ser capaces de fomentar la pausa, el análisis y la reflexión crítica frente a cualquier fenómeno o estímulo, contra un comportamiento generalizado en las redes sociales.

Una rutina como Ver, pensar, preguntarse trabaja precisamente eso, a partir de la observación atenta de un objeto, que puede ser una obra de arte o una noticia de actualidad, desplegada en 3 pasos para trabajar primero individualmente, y después en grupo.

  • Sobre verdad y mentira

Todos estamos expuestos a la proliferación de noticias falsas y manipulaciones constantes, y una de las consecuencias es la polarización: las cuestiones controvertidas se presentan en blanco o negro y cada uno se sitúa en un extremo sin posibilidad de dialogar

La Soga de la verdad ha sido diseñada precisamente para enseñar la complejidad y el abanico de grises que tiene la realidad. Una rutina de pensamiento que también se puede utilizar en dilemas éticos, y que además de inculcar espíritu científico, entrena para llegar a un consenso. Diagrama como rutina de pensamiento en el Project Zero   

  • Un diagrama para la comprensión

Una excelente rutina de pensamiento que involucra el Visual Thinking y que puedes utilizar para repasar contenidos al final de una unidad didáctica, o como punto de partida para una evaluación formativa en mitad de la unidad.

A través de una estructura diagramática, los estudiantes deben escribir 3 ideas, 2 preguntas y 1 metáfora sobre el tema que estudian. Ese es el punto de partida de la experiencia educativa, que debe continuar con cualquier actividad (lectura, audiovisual…) que modifique su primer diagrama.

Con ello, lograremos que aprendan a transformar sus ideas preconcebidas, a organizar los conceptos y a visibilizar sus ideas para ser capaces de reflexionar sobre su propio aprendizaje.       

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