El microlearning activo es un paso más allá del microaprendizaje y supone que son los propios alumnos los que generan sus propias píldoras de contenido, después de un estudio y un análisis del mismo. Para poder generar un meme, un GIF, una infografía o un vídeo animado, entre otras muchas posibilidades, es necesario que el estudiante haya masticado la información, comprendiéndola y siendo capaz de explicarla de forma breve y concisa.

Por su parte, la metacognición supone la reflexión y el análisis del propio proceso de aprendizaje, ser conscientes de cómo aprendemos, siendo capaces de ver nuestros puntos fuertes y débiles.

Ambos procesos pueden ser fácilmente conectados y entrelazados entre sí, beneficiándose mutuamente uno del otro. En general, cualquier proceso activo de aprendizaje supone una reflexión y un análisis sobre nuestro modo de aprender.

En ese sentido, el microlearning activo nos ayuda a desarrollar estrategias y técnicas de aprendizaje, aprendemos a resumir, analizar, esquematizar, compendiar, etc. Al plasmar nuestros conocimientos sobre un tema en una única imagen, la labor que está detrás de ese producto final, y que no se ve, implica un proceso de metacognición y de reflexión sobre nuestro propio aprendizaje, sobre nuestro propio conocimiento, nuestras habilidades y capacidades.

En mi caso, los alumnos del Grado en Maestro de Educación Primaria crean sus propias infografías, vídeos animados y GIFs:

Al crear estos recursos, los estudiantes aprenden sobre el contenido de la asignatura y sobre las propias herramientas digitales. Las fases de desarrollo siempre son las mismas:

  1. Trabajamos con las herramientas en clase, es decir, las prueban como alumnos.
  2. Luego les paso los correspondientes enlaces de mi canal de Youtube, por si les hace falta repasarlas y ver cómo funcionan y cómo se generan.
  3. Y, por último, son ellos los que elaboran sus propias creaciones, desarrollando su autonomía y metacognición, así como la competencia digital. Todas ellas habilidades muy necesarias para futuros docentes.

Del mismo modo, los estudiantes del Máster de Profesorado de Educación Secundaria crean sus infografías, videos animados y cuestionarios online para los compañeros:

Con todo ello, no solo aprenden de manera activa a raíz de sus propias elaboraciones, sino que tienen a su disposición todas las creaciones del resto de compañeros, que les ayudarán a repasar de forma dinámica, intetactiva y crítica.

En relación a la evaluación del proceso y de los resultados del microaprendizaje activo, debo indicar que de curso en curso, se pueden ir modificando las herramientas empleadas, teniendo en cuenta la participación de los estudiantes, su motivación, sus opiniones y las dificultades que se hayan ido presentando.

En caso de que los productos finales vayan a ser calificados, sería interesante proponer una rúbrica, bien sea presentada unívocamente por el docente o consensuada con los estudiantes, para que estos puedan saber de antemano cómo se van a evaluar sus recursos. En el ejemplo presentado, con alumnos de Educación, la elaboración conjunta y la reflexión sobre los instrumentos de evaluación se considera parte fundamental de su formación.

Tanto si realizamos directamente algún tipo de actividades de coevaluación o autoevaluación, como si no lo hacemos, siempre están presentes, aunque sea de forma directa o indirecta, pues no olvidemos que los estudiantes son los primeros críticos, tanto con ellos mismos como con sus compañeros. Pero eso ya formaría parte de otro artículo.

Además del microlearning activo, otros articulos que te pueden interesar de Ingrid Mosquera Gende son Dronótica: 20 posibles usos educativos de los drones o ABP, ¿Aprendizaje basado en problemas o en proyectos?

Compartir:
FacebookTwitterLinkedIn

Sin Comentarios

DEJA TU COMENTARIO

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *