Inger Enkvist

Ha publicado ensayos, artículos y varios libros sobre pedagogía. Su trabajo sobre educación se centra, principalmente, en las políticas educativas y en la comparación de diferentes modelos, así como en la enseñanza de idiomas. Inger Enkvist es catedrática emérita de español  en la Universidad de Lund, en Suecia. Es experta en literatura hispánica y ha investigado sobre la obra de Mario Vargas Llosa y Juan Goytisolo. En este caso, la también experta en pedagogía, nos expone su opinión sobre el modelo de escuela tradicional y el actual. 

Foto Inger Enkvist Inger nos cuenta que recuerda la escuela como un lugar tranquilo. A ella siempre le ha gustado estudiar, por lo que su estancia en el colegio estuvo llena de buenos momentos, a los cuáles supo extraerles el máximo provecho para aprender. La lectura y la enseñanza siempre la han acompañado y, actualmente, como profesora, se centra en crear clases únicas y que resulten valiosas para mejorar el aprendizaje de sus alumnos.

Usted defiende la escuela tradicional. ¿Por qué?

Los modelos tradicionales se centraban en el aprendizaje y, para mí, la escuela es una institución que ha sido concebida para que los jóvenes, que en el futuro estarán al frente de la sociedad, puedan aprender. Lo que me gusta de la escuela tradicional es que está enfocada precisamente al aprendizaje, a diferencia de los métodos actuales que han perdido parte de ese foco.

 ¿Cuáles son las principales diferencias entre la escuela tradicional y la escuela actual?

La escuela tradicional tiene como objetivo conseguir que el alumno adquiera conocimiento. Cuando hablamos de la escuela de antes, nos referimos a instituciones educativas que ponen el foco en el temario, la preparación de las clases o los cursos. Mientras que, actualmente, aspectos sociales cómo la manera en que se siente el alumno o la relación que tiene con sus compañeros y profesores, ocupan un papel mucho más importante. Esta es la principal diferencia, en la escuela actual prevalecen estos aspectos y, muchas veces, relegan a un segundo plano la obtención de conocimiento.

¿Considera que esto es una desventaja a la hora de aprender?

 Sí, claramente, porque si se pierde el enfoque todo empieza a desdibujarse. No digo que la nueva escuela lo haga todo mal, pero se ha alejado un poco de su auténtica misión. La primera desventaja que podemos observar es que, actualmente, se pueden superar los cursos sin un alto nivel de aprendizaje. Si comparamos el conocimiento que adquirían los estudiantes en otras épocas, nos daremos cuenta de que, en la escuela tradicional, el aprendizaje era superior que el que se obtiene con los modelos de hoy en día. Desde mi punto de vista, esta realidad provoca que los jóvenes estén en clara desventaja respecto  a los estudiantes de anteriores generaciones.

 ¿Qué podrían hacer las escuelas para evitar está deficiencia de aprendizaje?

Principalmente modificar la metodología, enfocándose más hacia el conocimiento. Esto no quiere decir que las escuelas tengan que ser aburridas, sino que su misión tiene que cambiar. Existen centros educativos que se siguen enfocando al aprendizaje  y que consiguen rendimientos muy elevados y donde sus alumnos se encuentran muy satisfechos.

 ¿Cuál sería el modelo de escuela ideal?

Considero que no debe existir un único modelo. Lo ideal sería que hubiera escuelas diferentes para adaptarse a los alumnos, porque las personas somos diferentes. Hay alumnos que necesitan ritmos de trabajo más lentos, en cambio, otros, pueden adaptarse a un mayor nivel de exigencia. Asimismo, los estudiantes tienen una gran variedad de intereses, algunos pueden decantarse por el arte y, otros, por el deporte. Es esencial que existan escuelas especializadas en deporte, matemáticas o lenguas, por ejemplo.  Y no solo debe haber colegios que se distinguen en función del peso del contenido que imparten, también debe haber diferencias a nivel de metodologías de aprendizaje, ya que seguramente hay modelos que convienen más a unos jóvenes que a otros. Para resumir, defiendo que haya escuelas diferentes para adaptarse y dar la mejor respuesta a las distintas necesidades de los estudiantes.

Si hablamos de tecnología, ¿considera que es beneficiosa para los estudiantes?

La tecnología es una herramienta que nos hace la vida más fácil, pero si no tienes una buena base, no te puede servir como herramienta  complementaria.  Para los estudiantes puede ser muy útil, siempre y cuando haya un conocimiento previo, porque si no, su función es ineficaz.

 ¿Por qué deberían los alumnos memorizar si tienen todas las respuestas en internet?

Se necesita utilizar la memoria y el conocimiento por muchas razones. Si un estudiante no memoriza, no podrá utilizar de manera eficaz un ordenador. Por ejemplo, si quieren comprobar un dato, deben saber qué es lo que quieren buscar para conseguir una respuesta adecuada. Memorizar información sobre la cultura general de un país es muy necesario para que un alumno se pueda familiarizar con su entorno y pueda asociar conocimientos.

Entonces… ¿Recomienda incorporar la tecnología a las escuelas?

Diría que no es una prioridad. No debería preocuparnos en exceso, porque lo realmente importante es que la escuela aporte los conocimientos generales que cualquier estudiante necesita. Hoy en día es mucho más fácil aprender a utilizar la tecnología, que aprender sobre historia, geografía o vocabulario. Si tenemos los conocimientos adecuados sobre una lengua, podremos sacarle un mayor rendimiento a las búsquedas que realizamos con un ordenador, de ahí que sea tan importante el aprendizaje.

Durante la pandemia, la tecnología ha sido fundamental para conectarnos y poder llevar a cabo las clases. ¿Considera que se ha hecho un buen uso de ella? 

Por un lado, considero que ha sido una buena herramienta para conectar alumno y escuela y, aunque la situación no era la más idónea, resultaba la única manera de que los estudiantes pudieran seguir manteniendo el contacto con la escuela. En este sentido, las pantallas han ayudado a que no se pierda la conexión entre profesores y estudiantes. Sin embargo, no todo depende de la tecnología, sino de la metodología que tiene la escuela y si utiliza buenos libros de texto o si los alumnos tienen un buen ritmo de estudio. Si es así, resulta mucho más sencillo avanzar en casa. Los meses de cuarentena, no han sido unas vacaciones, y esto es lo que se le tenía que transmitir a los estudiantes.

En esa etapa todas las escuelas tuvieron que adaptarse a la nueva situación ¿Cómo hubiera encajado la metodología de aprendizaje que defiende?

Depende mucho de cada caso y del enfoque que le quiere dar una escuela  a la educación. Particularmente, hubiera puesto todavía más énfasis en la lectura, ya que considero que siempre  es una excelente herramienta para aprender. Si los estudiantes hubieran leído mucho en casa, podrían haber mantenido un excelente ritmo de desarrollo, aunque no hubieran aprendido exactamente lo mismo que en una clase normal.

 

Además de la reflexión sobre el modelo educativo ideal que nos plantea Inger Enkvist, también te pueden interesar las entrevistas a Yong Zhao: «Las escuelas tradicionales no han prestado suficiente atención a la creatividad» o a Stephen Downes:«Las escuelas que han podido emplear la tecnología productivamente, se han transformado«.

 

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