Stephen Downes

Investigador canadiense de reconocido prestigio internacional, ha dedicado gran parte de su carrera profesional a proyectos de investigación centrados en tecnología y aprendizaje. Ha introducido conceptos como el e-learning 2.0 y ha desarrollado programas como el  Massive Open Online Course, junto con George Siemens. También ha escrito cientos de artículos para publicaciones de todo el mundo. Destaca la importancia de emplear la tecnología productivamente en el entorno educativo.

Downes recuerda con especial cariño una asignatura de inglés que realizó con 15 años. Su profesor, Jamie Bell, les planteó una tarea que tenían que llevar a cabo durante todo el curso. Consistía en crear un diario donde debían escribir cualquier contenido que se les pasara por la cabeza. Su diario se convirtió en un lugar donde iba trasladando todos sus pensamientos creativos. Al finalizar el año, se dio cuenta de que había generado una gran cantidad de contenido y que, a partir de ese momento, tenía que empezar a trasladar todo aquello que había creado a la vida real.

En los últimos tiempos la tecnología ha vivido una transformación. ¿Qué incidencia ha tenido en el aprendizaje?

Esta es una pregunta que resulta difícil concretar, porque debemos tener en cuenta que la tecnología está en constante transición y evolución desde hace medio siglo. Sin embargo, si nos referimos a la tecnología más reciente, la que considero protagonista de la última década, como puede ser la nube, el desarrollo de la inteligencia artificial y la irrupción de la web 3.0, su principal contribución a la transformación es que influye para que las personas puedan ser más prácticas y productivas en su aprendizaje o en el trabajo. Además, nos facilita que podamos actuar de forma más independiente, y nos proporciona una gran variedad de herramientas.

¿Y cómo ha afectado a las escuelas?

Esto depende mucho de cada escuela y del contexto en el que se encuentra. Hay muchos países donde la tecnología digital aún no está disponible o que su utilización es residual, lo que provoca una importante brecha entre estudiantes de distintas partes del mundo. En cambio, las escuelas que tienen acceso a la tecnología y que saben emplear la tecnología productivamente, se han transformado. En estos casos, sus estudiantes son más independientes y aprenden directamente de la experiencia práctica, aspectos que conducen hacia un aprendizaje más profundo y del que se derivan mejores resultados.

Por tanto, esta transformación solo beneficia a una parte de los estudiantes. ¿Qué podemos hacer para que todos tengan las mismas oportunidades?

Es muy difícil que todos tengan las mismas oportunidades, ya que las desigualdades son reales. Aquellos estudiantes que tienen acceso a la tecnología y cuentan con buenos profesores, son los mejor preparados de la historia. Pero el mundo no es un lugar perfecto y esto también se refleja en el sistema educativo. A pesar de ello, mantengo la esperanza y creo en el desarrollo y  la transformación, para que los países menos avanzados, vayan habilitando el acceso a la tecnología y que, en un futuro próximo, sus estudiantes tengan las mismas oportunidades que los de otras partes del mundo.

Si hablamos de herramientas tecnológicas, ¿cuáles son más eficaces para el aprendizaje?

No existe un tipo de herramienta que sea más efectiva que otra para el aprendizaje, tenemos una gran variedad de posibilidades a nuestro alcance, y cómo las utilizamos depende, en gran medida, de los objetivos que nos planteemos. Podemos utilizar los recursos en la nube, aplicaciones de simulación y realidad virtual… Actualmente, un estudiante puede realizar una conferencia online para realizar un trabajo colaborativo, editar un vídeo o analizar datos y, todo ello, con pocas horas de diferencia.

Usted es experto en el aprendizaje online y ha trabajado durante muchos años la teoría del conectivismo. ¿Cómo la definiría?

El conectivismo lo describió George Siemens, como “una teoría del aprendizaje para la era digital”. Y aunque la tecnología influyó en la formación del conectivismo, la teoría no es una respuesta a la digitalización, sino una forma de utilizar los conocimientos derivados de ella, para potenciar el aprendizaje y el desarrollo de las personas. Es una tesis basada en que el conocimiento se distribuye a través de una red de conexiones, que facilitan el aprendizaje gracias a la capacidad de construirlas y fortalecerlas.

Entre sus éxitos más destacados se encuentra la creación del Massive Open Online Course. ¿En qué se basa y cuáles son sus beneficios?

El MOOC original lo desarrollé juntamente con George Siemens en 2008 y lo diseñamos para poner en práctica los principios del conectivismo. Durante todo el proceso de creación aprendimos muchísimo y descubrimos que la teoría del conectivismo era muy difícil de explicar sin ejemplos concretos. Por ello, decidimos crear un curso donde pudiéramos ejemplificar con éxito nuestra teoría.

Con ese fin, desarrollamos una red para facilitar las conexiones entre los recursos y sus participantes, dejando un poco más de lado los objetivos de aprendizaje. De esta manera, la construcción del curso fue un trabajo colaborativo de estudiantes e instructores. Los beneficios del MOOC son evidentes, ya que facilita que personas de todo el mundo puedan desarrollar habilidades concretas basadas en experiencias reales, lo que les ayuda a llenar algunos vacíos de aprendizaje. 

 ¿Cómo ha ido evolucionando MOOC en el tiempo?

Los cursos se han ido adaptando a las diferentes realidades sociales y culturales de cada país. Por ejemplo, en Estados Unidos, tienen un enfoque más comercial, y se cobra por el acceso al contenido. Sin embargo, en Europa, se ha optado por conservar  el aprendizaje abierto, para potenciar el desarrollo de las capacidades de cada comunidad. En algunos países, el MOOC forma parte de los programas nacionales de desarrollo.

Entre sus proyectos más recientes se encuentra el e-learning 3.0, la tercera fase del aprendizaje electrónico. ¿En qué consiste?

El E-learning 3.0 es una forma de educación que utiliza la tecnología para proporcionar acceso a contenido relacionado con el aprendizaje. Para entenderlo, debemos tener en cuenta que ha habido notables cambios respecto a la manera en como representamos el conocimiento. Antes, lo hacíamos, principalmente, a través de libros, pero actualmente, utilizamos fuentes de datos que se encuentran en la nube.

Los recursos para el aprendizaje se han desarrollado y, en consecuencia, la relación que tenemos  con el conocimiento es distinta. En este sentido, la web 3.0 almacena más conocimiento en la nube que cualquier persona o sociedad, por eso es importante pensar en la manera en que enfocamos el aprendizaje en esta nueva era.

¿Qué diferencia hay entre la Web  2.0 y la 3.0? 

Me gustaría retroceder en el tiempo. La web original era el lugar donde leíamos información, la evolución hacia la web 2.0, provoca que podamos hablar entre nosotros y la 3.0 es el lugar donde podemos hacer cosas. Otro aspecto fundamental para entender la evolución es que en la web 2.0 el contenido que encontrábamos era físico, sin embargo, con la 3.0, las fuentes en la que nos basamos son 100% digitales.

Con la pandemia, las escuelas han tenido que adaptarse a una enseñanza online, ¿esto les ha servido para avanzar en el e-learning?

Creo que sí, aunque a primera vista no lo parezca. Algunos profesores con poca experiencia en el aprendizaje online, de repente se vieron obligados a enseñar a distancia y tuvieron que aprender y desarrollar una gran cantidad de habilidades. En pocas semanas, se transformaron, y pasaron de hacer lo que habían hecho toda su vida, a tener que adaptarse a una enseñanza razonablemente efectiva. Todo ello, motivó que la cantidad de personas que trabajaron y aprendieron digitalmente se multiplicara por diez.

¿Qué consejo les daría a las escuelas para que puedan aprovecharse de la experiencia que adquirieron?

Las nuevas tecnologías han motivado que sea más fácil trabajar de manera práctica, mediante la utilización de herramientas que son capaces de resolver problemas reales. A los estudiantes les será difícil volver a clase y escuchar a su profesor hablar, habiendo constatado que hay otras muchas maneras de aprender. Por tanto, mi recomendación sería que las escuelas sean capaces de aprovecharse de la experiencia adquirida durante la pandemia, para desarrollarla e incorporarla a sus metodologías.

 

Además de la importancia de emplear la tecnología productivamente, también te pueden interesar la entrevistas a Yong Zhao: «Las escuelas tradicionales no han prestado suficiente atención a la creatividad» o a Michael Fullan:«Los temas que se tratan en las escuelas no son relevantes para los estudiantes«.

 

 

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