Los niños y niñas de altas capacidades son perfiles escolares que se muestran de distintas formas en los alumnos de nuestras aulas. Esto es un factor que desconcierta a las familias y a los docentes, porque al no haber un único patrón se pasan por alto muchos perfiles de alta capacidad que se convierten en adultos sin identificar e incomprendidos por sentirse diferente durante toda su vida.

Para evitar esta situación, propongo crear un decálogo de cómo son o de cómo no son o de cómo pueden ser los niños y niñas con altas capacidades.

  1. No siempre sacan buenas notas

Es muy común que los docentes consideren como un hecho consumado que los niños y niñas de altas capacidades han de sacar buenas notas, y además en todas las materias. Esto es falso. Pueden sacar muy buenas notas en todo, pueden sacar muy buenas notas en algunas áreas, pueden sacar buenas notas en una única área, o pueden no tener buenas notas.

Ellos tienen un cerebro que vuela a la velocidad de un súper Boeing, con unas neuronas que reciben la información de una a otra a la velocidad de la luz …sí. Con esto no basta para que la mente muestre y explote en resultados. También necesitan un buen piloto que les sepa conducir correctamente esta información que vive en constante efervescencia en sus cerebros. Sin un buen pilotaje, un avión puede estallar y tener un accidente, como sus mentes, que pueden generar suspensos en la escuela, pero aún peor, en sus vidas.

Estos niños se suelen mover por intereses y por practicidad y funcionalidad. Si les parece útil e interesante lo que aprenden en el aula, maravilloso. En el caso contrario, desconectarán de la clase y no atenderán en los temas o asignaturas que consideren tediosos, aburridos e insignificantes. Y si además el tipo de dinámica se centra en tareas repetitivas y monótonas, peor todavía.

Con lo cual, no siempre sacan buenas notas, aunque tengan diez Boeings viajando a la velocidad de la luz dentro de sus pequeñas cabecitas.

  1. A menudo están dispersos en clase

Tal y como he comentado en el punto anterior, a pesar de tener una altísima capacidad de concentración y de control de su atención, tienen la misma para desatender ante algo que les aburre, que ya saben o a aquello que no le encuentran sentido alguno. Con lo cual, es muy común su gran dispersión en muchos momentos del día a día de la clase.

Aún así, como docente que también soy, hay algo que hay que trabajar con ellos, que es su atención y que sigan las normas de comportamiento del aula. Si el maestro está explicando una lección o está dando unas directrices, no se puede permitir que ellos estén coloreando o dibujando. El alumno y el educador han de pactar que en clase no se puede dibujar y darle estrategias y otras soluciones; si no, ante el grupo clase se pueden generar distinciones de trato y no es bueno para ellos ni para una buena cohesión del grupo.

El pacto es la mejor herramienta que tiene un docente con estos perfiles para evitar estas dispersiones y desconexiones del día a día en el aula.

  1. Son hipersensibles

Estos niños y niñas tienen una alta emotividad, todo les sobrepasa, la alegría y la tristeza. Además, pasan de un estado a otro en cuestión de minutos y segundos. Pueden reír y llorar a la vez. Es complejo que los adultos y sus propios compañeros les comprendan. Ellos reciben las críticas de forma muy intensa, las palabras se las tatúan en su memoria y recriminan un vocablo, un tono, una regañina, una mirada… durante mucho tiempo. Incluso, a veces, un docente puede estar pensando concentrado en el aula, ellos perciben su rostro, y le preguntan si se siente mal, si le ha sucedido algo,… tienen una empatía brutal para percibirlo todo.

Esta hipersensibilidad también se traduce a nivel sensorial: impacto visual, olores agudos, ruidos fuertes e insoportables, gomas que molestan y aprietan, texturas que les dan grima, sabores que sienten con intensidad al probar ciertos alimentos -para bien o para mal…

El docente ha de ser muy cuidadoso con este aspecto de la hipersensibilidad y saber cómo manejarlo para que se integre la diversidad emocional en el aula. Mal llevada, es fuente y base de acoso escolar. Mucho mimo, maestros, con las emociones de los niños con altas capacidades.

  1. Son extremadamente creativos

Ser creativo significa tener respuestas originales a las situaciones cotidianas. Saber resolver un conflicto rápidamente de forma inesperada y correctamente ejecutado. Empecemos a desvincular la creatividad del arte. Ser artista es ser un buen creativo artístico, correcto.

Pero saber resolver un problema de matemáticas de cinco formas distintas, sin saber dibujar bien, también es ser creativo. Tener la capacidad de crear un cuento a partir de unas formas, también es ser creativo. Saber buscar la solución a cómo caminar con un zapato roto estando en la calle, también es ser creativo. Y ellos lo son muchísimo, pero su creatividad se puede mostrar en contextos que no estén estereotipados como creativos.

  1. No son buenos en todas las materias

Como las altas capacidades se muestran de distintas formas, si hablamos de talentos, y no superdotación, solo se destaca en algunas áreas, mientras que en otras se puede flojear e incluso tener dificultades. Hay muchos alumnos que van a clases de lengua, pero sacan sobresalientes en matemáticas. Se trata de talentos lógico-matemáticos, pero que no están dotados en el área lingüística; por lo tanto, cometen errores de ortografía.

Docentes, hemos de saber a quién tenemos entre manos y necesitamos tener un informe completo de sus capacidades para poder trabajar con nuestros alumnos y saber exactamente cuáles son sus fortalezas y cuáles son sus dificultades, para equilibrar al máximo sus capacidades. El equilibrio es la clave del bienestar personal.

  1. Son extremadamente intolerantes a la frustración

No soportan el error. No soportan equivocarse. No pueden sufrir una crítica de nada, porque no saben admitirla ni digerirla. Así son ellos. Es, pues, fundamental, educarles en el concepto del aprendizaje a partir del error, y de la importancia de equivocarse para sacar de ello un conocimiento. Si no… su alta frustración les acompañará para todas sus vidas: entrevistas de trabajo, presentación de proyectos, ponencias,… y este aspecto les hace frágiles ante sus receptores; es fundamental educarles en la cultura del error como un camino para mejorar y brillar. Los maestros son una pieza clave en este punto para ayudarles a superar sus miedos a fracasar constantes.

  1. Pueden tener doble excepcionalidad

Qué significa esta expresión… doble excepción… extraña, ¿verdad? Pues doble, dos, excepciones: una alta capacidad y una dificultad en una misma persona. Entonces, la discapacidad tapa a la capacidad y la capacidad saca estrategias – ¡hasta de la luna, si es necesario! -, para ser capaz de solventar aquella prueba a la que la dificultad le expone diariamente.

Es un arma de doble filo que genera frustración e inseguridad a estos niños. Son listos para ser conscientes de su dificultad, pero su dificultad no les permite que florezca su gran capacidad. Esto es muy duro para ellos y se muestran muy débiles y vulnerables frente a sus compañeros, porque expresan sus dificultades; esto les genera que el grupo clase, que ve cómo reacciona ante ciertos trabajos que no son capaces de resolver, les excluyan de tareas académicas porque no se fían de su correcta ejecución en los trabajos en grupo. ¿A qué lleva esto? Al acoso escolar y a la exclusión del alumno del grupo clase.

Maestros, este es un retazo que, conociendo esta información, seguro que podréis evitar y controlar. Mucho mimo y mucho amor con la doble excepcionalidad.

  1. Su capacidad para vincular conceptos es tremenda

Dado que sus neuronas reciben la información siete veces más rápido que un cerebro normal, como explicó Montserrat Expósito en una conferencia a la que asistí, dicha velocidad genera que sean capaces de vincular los conceptos de una forma fitipáldica. Van, vuelven, van vuelven y resuelven como nadie se imaginaría. Ellos son así de sorprendentes.

  1. Son muy perfeccionistas

Son capaces de crear unas estrategias de orden y de control, rígidas e intocables, en cada cosa que hacen. Todo ha de estar bajo su control y ha de seguir la estructura y las directrices que sus mentes han pensado y establecido. Este perfeccionismo, pues, está vinculado a una extrema rigidez que, a menudo, les genera conflictos sociales ante trabajos en equipo y relaciones sociales.

Maestros, aquí tenéis otro de sus tendones de Aquiles y vuestro papel es crucial para desentramar nudos en los equipos cooperativos. ¡Otro retazo para los docentes!

  1. No soportan las injusticias

El décimo punto de este decálogo, pero no menos importante. En clase es fundamental hablar de valores, trabajar y mostrar que todos, maestro incluido, hemos de ser justos y que no han de pagar justos por pecadores. Ellos tienen muy claros los principios que vulneran la justicia social y son capaces de saltar a las barricadas, sin plantearse sus consecuencias, para dar soporte a lo que es justo y a lo que no lo es.

Son así, a menudo se manifiesta como si fueran chivatos, pues si alguien ha insultado a quien consideran un buen maestro, lo comunican y, efectivamente, se han chivado de un compañero. Pero no por fastidiar al que insulta, sino por la injusticia de que se haya insultado a una buena persona y profesional. Y… , de esto ya hablaremos otro día, la picardía no forma parte de su perfil, aspecto que les va en su contra habitualmente y que ante situaciones de injusticia les hace perder la “razón social” entre sus compañeros del grupo clase.

Maestros, superhéroes con grandes poderes para intervenir en tantas y tantas diversidades de nuestras aulas, aquí os he lanzado unos cuantos retos que, en el fondo, nos sirven para todo el alumnado. La seguridad, la empatía, la rigidez, el perfeccionismo, la sensibilidad, las emociones contrarias, son aspectos clave para TODOS nuestros alumnos, TODOS, que seguro que forman parte del día a día de vuestras aulas.

El éxito de un maestro es llegar a cada uno de sus niños, sin tartar a nadie en particular, sino a su colectividad. Los niños de altas capacidades forman parte de esta colectividad.

Además de este decálogo de Altas Capacidades, también te pueden interesar artículos de otros colaboradores como Microlearning activo y metacgnición en eduación o Cómo aplicar en el aula las conclusiones de la neurociencia.

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1 Comment

  1. 1
    Marisa VELASCO

    Me ha gustado mucho el articul9 y tus reflexiones. Gracias

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