John Ratey

John Ratey es profesor clínico asociado de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard y experto en neuropsiquiatría. Ha escrito 11 libros, traducidos  a diferentes idiomas, y numerosos artículos sobre la relación entre el cerebro y el ejercicio físico.

John RateyJohn Ratey estudió en una escuela católica y recuerda que las monjas eran muy cariñosas y jugaban con ellos en el recreo. Además, les dejaban  tener más tiempo de lo habitual para correr y jugar. En cuarto curso, la hermana Laura Jean les pidió a John y a una compañera suya que la ayudaran en las labores del jardín durante el horario de clases. Ambos tenían trastorno por déficit de atención e hiperactividad (desconocido en aquel momento) y a menudo causaban alboroto en el aula. En lugar de castigarlos, la maestra prefirió brindarles una oportunidad, que los ayudó a sentirse valorados y a que su comportamiento en clase mejorase.

 

Usted ha realizado estudios y ha escrito mucho acerca de los trastornos por déficit de atención. ¿Cree que en los colegios se trata correctamente esta problemática?

No tanto como deberían. Si se tomara conciencia real de los muchos estudiantes que tienen TDAH [trastorno por déficit de atención e hiperactividad], se podrían poner en marcha muchas medidas para ayudar a estos alumnos a tener éxito, en lugar de dejar que fracasen por no ofrecerles las oportunidades que necesitan.

¿Podría explicarnos cómo incorpora usted el ejercicio en las aulas para obtener un rendimiento óptimo para la salud mental?

Hay muchas formas de incorporar el ejercicio y el movimiento en la jornada escolar. Por ejemplo, algunos colegios animan a los estudiantes a que se pongan de pie para tomar apuntes. Las investigaciones muestran que con esta manera de hacer tan sencilla mejora la calidad de los apuntes que toman en clase y las notas que obtienen en los exámenes. Por otra parte, algunos profesores utilizan descansos de 3 a 6 minutos entre clases, durante los cuales los estudiantes hacen ejercicios de calistenia o bailan con música. Estos “parones” cerebrales ayudan a que los alumnos estén mucho más motivados para participar en el aula.

¿Cómo llegó a interesarse por la relación entre ejercicio y cerebro?

En la Facultad de Medicina leí un artículo médico que explicaba la historia de un hospital noruego en el que los pacientes practicaban ejercicio físico (3 bloques de 20 minutos diarios) y con ello lograban reducir la depresión de los hospitalizados. Compararon los pacientes que hacían ejercicio con los que tomaban antidepresivos y los resultados eran muy similares. Este caso me ayudó a entender que el ejercicio podría ser un efectivo tratamiento médico.

¿Alguna otra experiencia que lo ayudara a profundizar en sus estudios?

Un tiempo más tarde, un profesor de Harvard y del MIT vino a verme porque tenía síntomas de TDAH. Era corredor de maratones y tuvo una lesión en la rodilla que le obligó a dejar los entrenamientos y, a partir de entonces, empezó a notar los síntomas relacionados con el TDAH. Para ayudarlo, lo traté con medicación, pero no mejoró. Tras estas dos experiencias, seguí investigando y escribí sobre el impacto del ejercicio en el cerebro. En los años 90, aparecieron muchos estudios que evidenciaban el asombroso efecto del ejercicio en la salud mental y los beneficios que aportaba a nuestro cerebro.

¿Qué beneficios aporta el ejercicio en los estudiantes? 

El ejercicio modifica la química de nuestro cerebro y, en último término, conduce a cambios permanentes. Justo después de hacer ejercicio, tenemos una mayor capacidad de comprensión y memoria. También nos volvemos más creativos y nos sentimos más motivados. En 1999, descubrimos que la práctica de ejercicio ayuda a la creación de nuevas células en el cerebro. Cuantas más células cerebrales nuevas seamos capaces de producir, mayor facilidad tendremos para el aprendizaje.

¿Qué tipo de deportes son los más adecuados para mantener una buena salud mental?

Todos los deportes tienen impacto, pero la mejor fórmula es hacer lo que te gusta, ya que entonces tienes más posibilidades de ser constante. Practicar ejercicio a través de juegos es fantástico, ya que mantienen al participante involucrado y no se centra en la parte de esfuerzo que supone el ejercicio. Por su parte, los desafíos aeróbicos, de equilibrio y el entrenamiento de fuerza tienen un efecto en nuestro cerebro que nos ayuda a que estemos más tranquilos, positivos y motivados a lo largo del día. Una sesión de ejercicio es como tomar medicamentos como el Ritalin o el Prozac, ya que causa el mismo efecto: altera la química, y nos permite  estar más atentos, menos ansiosos y con mejor estado de ánimo.

¿Cree que la práctica de deporte debe impartirse obligatoriamente en los colegios o que es mejor que se haga de forma voluntaria?

Debería ser obligatorio desde preescolar hasta bachillerato, especialmente ahora que nos encontramos ante una crisis sanitaria. El ejercicio físico es fundamental para ayudarnos a lidiar con la pandemia. Reduce la obesidad, la diabetes, la presión arterial y también nos hace más resistentes al virus. Los buenos hábitos relacionados con la práctica de ejercicio nos ayudan a superar la incertidumbre sobre lo que nos deparará el futuro, además de contribuir a estimular nuestro sistema inmunológico.

Usted ha impartido clases y conferencias alrededor del mundo. ¿Qué diferencias ve entre países en lo que respecta a la importancia que le otorgan a la salud mental en las escuelas?

Actualmente existe en muchos países, en comparación a hace unos años, una mayor preocupación por la salud mental de sus estudiantes. Países asiáticos como Taiwán, Japón, Corea o China dan cada vez más importancia al estado de ánimo y al estrés de sus estudiantes,  especialmente desde la aparición del Covid-19. Fomentar que los niños estén en forma mejora su capacidad cognitiva, lo que repercutirá positivamente en sus calificaciones.

¿Cómo tratan los colegios en general la relación entre la práctica de actividad física y el resto de las asignaturas?

La mayoría de los profesores de otras materias rechazan la educación física y el tiempo dedicado al ejercicio, ya que consideran que les resta espacio a sus asignaturas, que consideran que son más importantes. Muchos maestros ven la educación física como algo que solo debería concernir a los deportistas y no son capaces de apreciar los beneficios que pueden aportar a sus alumnos.

 ¿Qué enfoque cree que deberían tener las escuelas respecto a ello?

Deberían enseñar a los maestros y a los responsables de los centros educativos los beneficios del ejercicio y el juego en las aulas. Esto nunca había sido tan importante como en el contexto actual. Las escuelas son el lugar perfecto para que los estudiantes puedan mantener hábitos saludables y, como consecuencia, obtener mejores resultados en los estudios.

Y en relación a los estudiantes, ¿cómo se sienten ellos incrementando la práctica de ejercicio físico?

Por lo general, a los estudiantes les encanta pasar tiempo haciendo ejercicio y jugando. Lo importante es que desde pequeños lo practiquen para que aprendan a valorarlo y los ayude a controlar su estado de ánimo y a mejorar su capacidad académica.

¿Qué consejo les daría a futuros docentes que estén empezando su carrera?

Les recomendaría que investiguen todo lo que puedan sobre el funcionamiento del cerebro, ya que es muy importante para entender muchos aspectos relacionados con la educación. Se trata de observar cómo influye en el aprendizaje, pero también sobre cómo se comporta a la hora de manejar nuestras emociones.

Si te ha gustado esta entrevista a John Ratey, no dejes de visitar nuestras entrevistas a John Hattie y a Shabana Basij-Rasikh.

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