Llega el final del verano, y con él, el comienzo del nuevo curso escolar. Los niños y jóvenes viven el momento con una mezcla de emociones diversas: alegría e ilusión por ver a sus compañeros, melancolía por las vacaciones que se acaban, energía renovada para el nuevo curso, a veces un poco de desgana ante la rutina y el estrés que se les presentan para los próximos meses… Por ello es importante darles confianza y transmitirles la sensación de que se encuentran en un ambiente amigo y agradable, de modo que los sentimientos positivos pesen más que los otros. En esta entrada de nuestro blog, te traemos algunas ideas de actividades para el primer día de clase que ayudarán a crear un clima constructivo y apropiado para tus estudiantes. 

8 actividades para el primer día de clase

No hay duda de que la primera impresión de una clase es fundamental, y en parte puede condicionar la actitud de los alumnos en los próximos meses y su relación con el docente. Por ello, además de presentar el curso y las normas de la clase, no es mala idea dedicar unos minutos a llevar a cabo alguna actividad para romper el hielo, especialmente si se trata de un grupo que no se conoce o si hay alumnos nuevos. A continuación te sugerimos algunas actividades para el primer día de clase que pueden resultarte útiles tanto si estás en primaria como en secundaria. 

Las letras del nombre

Una buena manera de presentar el grupo, si aún no se conocen mucho entre sí, es este fácil y divertido juego. Consiste en descomponer el nombre de los alumnos en sus letras y buscar palabras que empiecen por estas letras. Si el grupo es muy grande, podemos mostrarles el procedimiento con nuestro nombre en la pizarra y posteriormente dividirlos en grupos de 4 o de 5 estudiantes. En función del nivel y la asignatura, es posible también definir el campo semántico o poner las limitaciones que queramos. Pueden ser nombres de animales y plantas, de emplazamientos geográficos, palabras esdrújulas, vocabulario relacionado con la asignatura que estamos impartiendo, etc. Las opciones son innumerables, y ofrecen una magnífica oportunidad de reactivar los conocimientos antes de entrar en materia. 

Busca a alguien que…

Se trata de todo un clásico, muy habitual en la enseñanza de lenguas extranjeras, pero que puede adaptarse también para las clases de primaria. Les daremos una hoja a los estudiantes con una lista de condiciones, todas articuladas bajo el epígrafe “Busca a alguien que”. El objetivo es que hablen entre ellos para encontrar a un compañero o una compañera para cada requisito, idealmente sin repetir ningún nombre. Podemos pedirles, por ejemplo, que encuentren a alguien cuyo cumpleaños sea en día impar, a alguien que tenga una mascota, a alguien que haya ido de vacaciones a otra comunidad autónoma, a alguien cuyo color favorito sea el rojo… Es una buena manera de que puedan conocerse un poco mejor y descubrir informaciones interesantes sobre sus compañeros.

Preguntas y respuestas

Se trata de un pequeño juego de repaso colectivo, aplicable a todos los cursos, que nos permitirá evaluar los conocimientos de nuestros alumnos y recordarles algunos aspectos de la materia. Para llevarlo a cabo, debemos escribir en tarjetas, separadamente, preguntas y respuestas sobre la asignatura que enseñamos. Por ejemplo, si damos la asignatura de historia, una tarjeta podría ser: “¿En qué año empezó la 1ª Guerra Mundial?”. Para que la solución no sea muy obvia, podemos incluir varias preguntas con respuestas similares; por ejemplo, en este caso, escribir otra pregunta que sea: “¿En qué año fue la Revolución Rusa?”, con su respectiva respuesta. Una vez en la clase, vamos a repartir estas tarjetas desordenadas entre los estudiantes. Cuantas más tarjetas tengamos, más dinámica será la actividad. El objetivo es que los alumnos interactúen entre ellos para emparejar cada pregunta con su respuesta. Lo interesante de esta actividad es que, para que cada alumno coloque bien sus tarjetas, debe asegurarse de que las de sus compañeros están correctamente emparejadas, por lo que ellos mismos deberán autocorregirse. ¡Una actividad ideal para trabajar la cohesión de grupo!

Imagen de chico en la pizarra en el primer día de clase¡Hagamos un trivial! 

En vez de elaborar nosotros las preguntas, podemos plantear que sean los propios alumnos los que las preparen. Una posibilidad muy interesante es plantearles un quizz o trivial en el que ellos mismos formulen las preguntas en base a los conocimientos que recuerdan del curso pasado. En grupos de 4 o 5 alumnos, deberán pensar las cuestiones y las posibles respuestas (si queremos hacerlo tipo test). Cuando todos tengan las preguntas, comprobaremos que todo esté en orden, y a continuación, ¡empieza el concurso! 

Se trata de una actividad fácil de plantear, perfecta para reactivar los conocimientos del año anterior y que además tiene un componente competitivo que les servirá para encender los motores después de meses de desconexión.

Realizar una ficha de presentación

Si los alumnos no se conocen entre sí o hay muchos alumnos nuevos, no es mala idea darles la oportunidad de presentarse un poco a fondo y de encontrar puntos en común con sus compañeros. En este sentido, una actividad interesante tanto para ellos mismos como para el profesor es plantear la realización de una ficha del estudiante, respondiendo un cuestionario con datos personales (aficiones, música favorita, etc.). Si queremos hacerlo más dinámico y atractivo, podemos proponerles que trabajen en grupos de dos o de tres a modo de entrevista (podemos tanto ofrecerles una pauta como darles margen para que inventen ellos mismos las preguntas). Una vez tengamos todas las fichas con la información, podemos colgarla en las paredes del aula durante los primeros días del curso para que los estudiantes puedan conocer más a fondo a sus compañeros y compañeras. También podemos pedirles que traigan una foto para hacer la ficha más completa y visualmente más atractiva. 

¿Quién es quién?  

Si el grupo ya se conoce, podemos jugar al “¿Quién es quién?”. Entregaremos una hoja a cada estudiante, y pondremos en una cajita todos los nombres de los alumnos de la clase. Cada estudiante tendrá que sacar un papelito con un nombre y describir a la persona que le ha tocado. Si conoce a la persona, puede explicar anécdotas o hablar de sus gustos. Si no la conoce, puede describirla físicamente y hacer hipótesis sobre qué cree que le puede gustar. Cuando hayan acabado, el docente recogerá los papeles y leerá en voz alta los textos. Los alumnos tendrán que decir a quién creen que se refiere la descripción. 

Guerra de bolas de nieve

¡Después del calor del verano, qué mejor manera de empezar el curso que con una pelea de bolas de nieve! Aunque en este caso la nieve no sea real, esto no impedirá que los alumnos se lo pasen estupendamente. Para realizar esta actividad, deberemos dar una hoja de papel a cada estudiante y pedirles que escriban alguna cosa sobre sí mismos en el papel. A continuación, deberán estrujar la hoja, y ya estarán preparados para empezar la pelea de “bolas de nieve”. Si queremos, podemos poner una canción breve para delimitar la duración del juego. Cuando la pelea acabe, cada alumno deberá abrir el papel arrugado que tenga en aquel momento, y leer, uno por uno, lo que hay escrito en él. El resto de compañeros deberá intentar adivinar quién ha escrito el texto. ¡Una manera fantástica de crear un ambiente distendido y de quemar los nervios del primer día!

La caja del profesor

No se trata realmente de una actividad para la clase, pero es una idea que puede resultarnos muy útil de cara al curso. Vamos a poner en nuestra mesa una caja con una ranura, proponiéndoles que introduzcan en ella cualquier información, petición u observación que quieran compartir con el profesor. Podemos llevar con nosotros la caja durante los primeros días, o incluso mantener el hábito durante todo el curso (llevándola por ejemplo un día a la semana o cada dos semanas). Es una muy buena estrategia para conocer de primera mano las preocupaciones de los estudiantes, sus inquietudes, si hay aspectos personales que debamos tener en cuenta, o incluso para descubrir qué aspectos de nuestra docencia agradan más o menos. Podemos darles a los alumnos la opción de escribir su nombre en el papel, o bien de hacerlo anónimo si es una observación que no les atañe directa y personalmente.

Estas son nuestras propuestas de actividades para el primer día de clase. ¿Qué te han parecido? ¿Tienes alguna actividad que te funcione bien en ese primer día? ¡Nos encantará que la compartas en los comentarios!

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