Hoy, día 1 de julio, es el Día Internacional del Chiste, una celebración que surgió en Estados Unidos y que reivindica el potencial del humor para superar las barreras entre las personas y para crear vínculos positivos con los demás. Tras dos cursos completamente atípicos que difícilmente olvidaremos, llenos de rígidas normas y de incertidumbres, el humor probablemente sea más necesario que nunca. Dado que el curso académico ha finalizado o está a punto de finalizar en el hemisferio norte del planeta, queremos aprovechar este día para rebajar un poco el estrés vivido en los últimos meses. Para ello, hemos reunido este recopilatorio de viñetas y recursos humorísticos que seguro que te arrancarán una sonrisa y alguna reflexión. ¡Adelante!

Humor educativo para cerrar el curso con una sonrisa

El final de curso

La tuitera Maestra de pueblo representó en una imagen lo que el fin del curso significa para la mayoría de docentes. No exageramos si decimos que son unas semanas en las que resulta literalmente imposible tomárselo con calma. La persecución trepidante que sugiere la foto describe con bastante precisión el sentimiento de maestros y profesores en este período. Probablemente, este año cabría añadir también a la imagen un helicóptero sobrevolando la carretera y que llevara el cartel de “Covid19”.

No hay duda de que la profesión docente es, en la mayoría de casos, puramente vocacional. Pero eso no significa que no canse y no desgaste, sobre todo cuando estamos llegando al final del curso. El antes y el después del profesor durante el año escolar podría parecerse a algo así:

Rutinas anuales

Con pandemia o sin, hay cosas que nunca cambian. El comienzo del curso, por ejemplo, es siempre este momento entrañable en el que conocemos a los alumnos, establecemos vínculos con ellos, definimos los roles en la clase… 

Cada curso, los profesores ponen el mayor esfuerzo en aprovechar las clases al máximo y en incorporar todas aquellas nuevas estrategias e innovaciones educativas que piensan que pueden servirles para sus clases. Aunque claro, nadie dijo que fuera fácil, y aún menos en un mundo tan cambiante como este:

Durante el curso, el profesor o profesora desarrolla una conexión tal con sus alumnos, que apenas hacen falta palabras para comunicarse:

Aunque, en ocasiones, la conexión simplemente falla. Seguro que los alumnos, por ejemplo, desearían que la comunicación fluyera un poco mejor en los exámenes:

Después, claro, llega el final del curso, y con él las grandes sorpresas: 

Los niños también sufren

Pero, por supuesto, no debemos pensar que los profesores son los únicos que sufren el estrés del curso. Los niños tampoco lo tienen fácil: madrugar para pasar cinco horas o más sentados atendiendo a las lecciones, hacer deberes, pasar los exámenes, aprobar las asignaturas… A veces se convierte en una maratón, y estar a la altura de lo que se espera de ellos puede ser muy duro:

Tampoco debemos olvidar los nervios por no tener la tarea lista cuando toca. Es fácil tener un olvido o una falta de previsión. Estos deslices son absolutamente universales. ¿A quién no le pasó nunca cuando iba a la escuela?

Y a veces, simplemente, es que el tiempo se les ha echado encima. Pasa en las mejores familias:

Familias y docentes

Por último, no debemos olvidar nunca el papel fundamental que cumplen los progenitores o los tutores de los estudiantes, que viven tan intensamente como los docentes la educación de sus niños. En este sentido, os recomendamos escuchar esta charla del periodista Carles Capdevila, padre de 4 hijos, que con un gran sentido del humor nos habla de los cinco sentidos de la educación. ¿Te imaginas cuáles pueden ser? ¡Si miras el vídeo seguro que te sorprenden! 

Os deseamos, pues, docentes, que hayáis tenido un buen cierre de curso, y que podáis disfrutar de un merecido descanso después de este año anómalo, que hemos inundado de mascarillas, de geles hidroalcohólicos y de normativas sanitarias, pero que también han llenado vuestra pasión y vuestra voluntad de entregar lo mejor a niños y niñas a pesar de las circunstancias. Queremos acabar, pues, recordando el magnífico humor de Forges, que definió como nadie, en una viñeta, la labor del docente.

¡Buen verano!

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