La inteligencia emocional (habilidad para identificar. comprender y regular las emociones propias y de los demás) es un concepto muy popular actualmente, ya que numerosos estudios han demostrado que aporta muchos beneficios para nuestra salud mental y para nuestro rendimiento. Es por ello que es esencial que desde pequeños se aprenda la importancia de conocer el qué sentimos y el porqué lo sentimos. Por eso, te damos algunas propuestas para gestionar las emociones en el aula.

Las actividades que proponemos a continuación están enfocadas al aprendizaje de las emociones y a la gestión de estas a partir de dinámicas básicas propias de la infancia: los juegos, los cuentos y las canciones; que nos ayudarán a entender los sentimientos de una manera sencilla, motivadora y sobretodo divertida! 

4 actividades para aprender a reconocer las emociones en el aula

Crear un Diccionario de emociones: 

Esta actividad consiste en coger diferentes fotografías de adultos, niños o dibujos, sean sacadas de internet o a partir de recortes de revista, para que los niños identifiquen y clasifiquen las emociones. 

Si esta actividad se realiza con los más pequeños, se puede empezar por las emociones más básicas (alegría, tristeza, miedo…) y ir ampliando progresivamente a otros sentimientos más complejos. 

En función de la edad, también se pueden escribir palabras relacionadas con este sentimiento, y también cómo se manifiesta en nuestro cuerpo, qué pensamientos nos provoca… e irlo escribiendo todo en una libreta a modo de diccionario o en un mural en la pared. 

Lectura de cuentos que traten las emociones:

Los libros son herramientas que permiten la introspección, la autoconsciencia y el autoconocimiento; ayudan a la obtención y mejora de vocabulario, fomentan el diálogo y enseñan a empatizar con los demás. También tienen la función de mostrar nuevas experiencias que aún no se han vivido para así enseñar estrategias o modelos de conducta para afrontarlas, siempre desde una distancia de seguridad, que les permite sentir eso que sienten los personajes pero sin riesgos. 

Algunos libros que pueden ser de utilidad para tratar las emociones son: 

  • la colección Emonautas.  Conoces a Blef? Con este divertido monstruo los más pequeños van descubriendo cada una de sus emociones.
  • El primer libro de las emociones. Basado en el método Montessori y con materiales manipulativos, los niños y niñas aprenderán a reconocer sus emociones jugando. 

Cantar canciones: 

La música se ha convertido en un elemento fundamental en la educación de los más pequeños; no sólo por ser una actividad divertida, dinámica y sencilla, sino porque también es una de las herramientas más efectivas para la formación y desarrollo integral de los niños en todos los sentidos: intelectual, auditivo, lingüístico, sensorial y motriz. 

Puedes probar con estos útiles videos, por ejemplo, sobre canciones para tranquilizarse o descubrir las emociones mediante adivinanzas.

Jugar al “teatrillo de las emociones”:

Esta actividad consiste en crear un pequeño teatro donde se representan historias inventadas por ellos mismos, y donde aparezcan diferentes emociones. Para ello se necesita: 

  • personajes: pueden ser juguetes, figuras, peluches…
  • dos dados de papel: en el primero se escriben emociones y en el segundo elementos para complementar la historia (lugar, acciones..) 

Los niños tienen que escoger un personaje, y por rondas, tirarán los dados. A partir del resultado que les toque se tendrán que inventar y representar una escena teatral donde aparezcan la emoción y el elemento. 

4 actividades para gestionar las emociones en el aula

Dibujar las emociones para regularlas:

Un recurso muy útil para regular las emociones fuertes es dibujarlas mientras las estamos sintiendo. Es una actividad que ayuda a reconectar el cerebro emocional con el racional, y ayuda a descargar la energía de nuestra emoción de la manera más sana y segura posible. 

Es aconsejable que se acompañe en todo momento a los niños mientras dibujan, para así reforzar y verbalizar sus sentimientos. También les ayuda a calmar-se, razonar y gestionar eso que sienten. 

Establecer un rincón de la paz: 

Es muy recomendable que en aula haya un rincón de la paz donde los niños puedan acudir cuando se vean desbordados por sus emociones. En este rincón debería haber elementos que les ayuden a recuperar la serenidad y la tranquilidad (libros, papeles para dibujar, fotografías de paisajes, plantas…)  

También se puede utilizar este rincón como un espacio para resolver problemas de forma civilizada y respetuosa, para así expresar los sentimientos, necesidades o deseos. 

La técnica de la tortuga: 

Explicar el cuento de la tortuga para que así los pequeños aprendan a actuar como lo hizo ella, es decir, esconderse en su caparazón para así relajar-se y pensar porqué se sentía así. 

Si esta técnica se realiza varias veces, con el tiempo los niños serán capaces de controlar y gestionar sus sentimientos, a la vez que disminuye su impulsividad. 

Escenificar conflictos :

Las pequeñas realizaciones teatrales son muy útiles para que los niños practiquen las resoluciones a conflictos y mejoren la empatía, aprendiendo a poner-se en la piel de cada uno de los personajes implicados en la representación. Así, en el momento en que se encuentren con una situación parecida, sabrán cómo gestionar mejor sus sentimientos. 

Esperamos que estas actividades grupales les hayan sido de utilidad; y si quieren saber más, visiten: ¿Porqué es importante que los niños/as aprendan a gestionar sus emociones? ¿Cómo activar el aprendizaje desde la emoción?

 

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