¿Por qué se despierta la fascinación por el espacio en tantos niños y niñas de todas las épocas y lugares? Responder sería ponernos frente a un espejo, porque muchos adultos la teníamos y la hemos ido perdiendo. Carl Sagan decía, al inicio de su inolvidable serie Cosmos (1980), que “estamos hechos de materia de estrellas y somos el medio para que el Cosmos se conozca a sí mismo”.

Se trata de un impulso irrefrenable que en el fondo viene de la necesidad de saber quiénes somos y cuál es nuestro lugar en el universo: una pregunta sin respuesta. Ahora bien, si no alimentas ese impulso desaparecerá, como desaparecen muchas de las preguntas que hacemos y nos hacemos cuando somos pequeños y no tememos fracasar.     

Como sabes, cuando los más pequeños comienzan a dominar el lenguaje y se abren al conocimiento del mundo buscan constantemente, a través de preguntas, certezas que les den una seguridad que nunca llega (los famosos e interminables porqués…).

Algunas de esas preguntas pueden ser ¿por qué calienta el sol? ¿Por qué brilla la luna? ¿Hay vida en otros planetas? Y si se te ocurre hablarles de la velocidad de la luz, no tengas dudas que puede caer la inquietante pregunta: “¿Y a qué velocidad viaja la oscuridad?” Lógico, ¿no?. Yendo más allá, te pueden preguntar “¿qué existió antes del Universo?”.      

No tenemos respuestas para todo eso. ¡Algunas incluso superan las posibilidades del entendimiento humano! No debes inhibir esa curiosidad, sino simplemente canalizarla porque es el mejor patrimonio que tienen para crecer como personas.   

Actividades que alimentan la fascinación por el espacio       

  • Lectura de libros

Los libros ilustrados y la bibliografía divulgativa son una excelente manera de empezar. No sólo ayudarán a los más pequeños a aprender conceptos para poder disfrutar más de su pasión, sino que permitirán que puedas acompañarlos en el proceso.Motivos que refieren a la fascinación por el espacio saliendo de un libro

  • Acceso a recursos digitales

Los recursos digitales son en la actualidad otra magnífica fuente de conocimiento para niños y niñas, como los que pone a tu disposición la Agencia Espacial Europea (ESA) perfectamente adaptados a la educación infantil.

  • Visitas a Museos

Después de todo eso, ¿qué tal una visita al Museo de la Ciencia más cercano? Por nombrar algunos, en Madrid tienes el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología que cuenta con un nanoplanetario para niños de 3 a 8 años, y otras actividades para más mayores.

Si estás en Barcelona, el Cosmocaixa y su planetario digital o su planetario burbuja es una gran opción. Valencia está bien equipada con el simulador espacial o su exposición Gravedad Cero hecha en colaboración con la Agencia Espacial Europea. El Eureka Zientzia Museoa de Donostia tiene un magnífico planetario que te ofrece una experiencia inmersiva.       

  • Observación con telescopios

No es imprescindible para iniciarse y se pueden aprovechar los numerosos planetarios del país o las aplicaciones móviles, pero la adquisición de un telescopio puede alimentar esa fascinación por el espacio.  

Antes de comprar el primero que veas, compara en función de tus posibilidades y piensa que no debe ser ni uno de juguete que puede frustrar la observación, ni uno profesional de gama alta que sea tan complicado de calibrar y utilizar que tenga que hacerlo un adulto. 

Lecciones para aprovechar la fascinación por el espacio

Más allá de todos los conocimientos puramente científicos que tienen un valor en sí mismo, son muchas las lecciones que se pueden extraer de esta actividad.     

  • Humildad

Saber la edad que tiene nuestro universo o el tamaño de la Vía Láctea te permite entender, en tan sólo una imagen, que todo nuestro planeta Tierra no es más una minúscula mota de polvo flotando en un rayo de luz. Una lección de humildad para toda la vida.      

Pizarra con un cohete dibujado en tiza y relleno de lápices colores para ilustrar la fascinación por el espacio

  • Respeto por nuestro planeta

Vinculado a la lección anterior, conocer la fragilidad y belleza de nuestro planeta suspendido en la inmensidad de la galaxia es una forma muy efectiva de educar en la sensibilidad hacia la naturaleza. Sin necesidad de sermones, serán conscientes de la responsabilidad que tenemos.    

  • Sentimiento de fraternidad humana

“Desde el espacio no se ven las fronteras entre países”, decía en una reciente entrevista Ellen S. Baker, astronauta de la NASA. Si amplías tu pequeño foco sobre la realidad asimilas que son más importantes las cosas que nos unen que las que nos separan.     

  • Inquietud investigadora

No hay mejor puerta de entrada a la ciencia que la astronomía. ¿Por qué? Muy sencillo: porque trabaja con imágenes. El lenguaje visual conecta fácilmente con los más pequeños. Inocular el espíritu científico desde los primeros años es una de las lecciones más valiosas y necesarias en la actualidad y les servirá para siempre.         

  • Protagonismo en el aprendizaje

Con actividades basadas en la observación y la práctica estarás favoreciendo un proceso de aprendizaje significativo que respeta la centralidad del estudiante, sin excluir la importancia de una guía adulta que lo acompañe y sea un acicate para continuar.     

¿Cómo ha sido tu experiencia con niños y niñas fascinados por el espacio? ¡Compártela con nosotros! Seguro que podemos aprender de ella.   

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