La fascinación infantil por los animales es muy conocida. Pero, ¿por qué les gustan tanto? No hay una sola respuesta para esa pregunta pero los beneficios del contacto con el mundo animal son muchos y cada vez son más las iniciativas educativas que acuden en su ayuda.

De lo que no hay ninguna duda es de que los niños y niñas tienen una tendencia innata a empatizar con el resto de animales y seres vivos.    

En primer lugar, los animales te ponen en contacto con la dimensión más intuitiva y profunda de tu personalidad; es decir, con el centro de tu actividad emocional que no puede traducirse en palabras.

Esa es una de las pistas que nos permite entender la fascinación infantil por los animales. La gran sensibilidad de los animales hacia los estados de ánimo y su capacidad para reaccionar a ellos, los convierte en grandes aliados de la educación emocional.

De algún modo, al observarlos y relacionarse con ellos, los niños descubren muchas cosas sobre ellos mismos y se identifican de manera natural con los animales. Es entonces cuando funcionan tan bien los juegos simbólicos y la personificación de animales. Niña tocando una cabra junto a su cría para ilustrar la fascinación infantil por los animales

¡Y no es algo que debamos corregir! Al contrario, en la primera infancia -hasta los 6 o 7 años- los niños no aprenden analizando los animales como un objeto externo, sino identificándose con ellos, con sus movimientos, reacciones y sonidos.  

Es a partir de entonces cuando se despierta el espíritu analítico y observador que ya les permite establecer comparaciones y aplicar conceptos a todos los seres que van descubriendo del mundo animal.              

En definitiva, cuando nos preguntamos por la razón de la fascinación infantil por los animales enseguida nos encontramos con sus muchos beneficios.

Beneficios de la fascinación infantil por los animales

Desde la primera infancia el imaginario infantil se llena de animales. El vínculo afectivo con ellos es el refugio de la libertad; seres que no siguen los patrones de comportamiento en los que se les educan y con los que están familiarizados desde los primeros años, en muchas ocasiones cómplices de sus sueños y fantasías.

En este sentido, esa fascinación infantil por los animales representa una magnífica oportunidad para educar. Entre otras cosas, permite:  

  • Educar en la empatía hacia el resto de seres vivos
  • Formar a buenos observadores
  • Fomentar la pasión por el conocimiento
  • Transmitir la conciencia del entorno natural y su conservación

Nosotros te proponemos hacerlo desde una perspectiva insólita, difícil de experimentar en las ciudades, y en una etapa del crecimiento muy interesante; aquella en la que ya comienzan a entender el vínculo entre la vida animal y vegetal, cuando su afán explorador se ha despertado. 

Niño abrazando la trompa de un elefante para ilustrar la fascinación infantil por los animales

La fascinación infantil por los animales a tamaño real     

Una manera muy sencilla de aprovechar la fascinación infantil por los animales es hacerlo con libros como Animales al 100%. Se trata de volumen de grandes dimensiones para explorar el mundo animal, mostrando cada uno de los animales con el mismo tamaño que tienen en la realidad.

¿Sabes que el huevo del colibrí verbena cabe en tu dedo y que necesitas las dos manos para coger el del avestruz? ¿Que el escarabajo Goliat es grande como tu mano? ¿O que el colmillo del hipopótamo, el animal más peligroso de África, es largo como tu brazo?

Conocer el tamaño real de forma comparativa es una actividad muy efectiva para asombrar y para aprender: ¡ya sabían los griegos que el asombro es el comienzo de la sabiduría! 

Pero en este caso, las ilustraciones permiten apreciarlo a simple vista, hojeando las páginas y explorando huevos, colmillos, lenguas, colas, huellas y ojos. Su ilustradora, Isabella Grott, es licenciada en Bellas Artes y docente en la Academia Nemo de Artes Digitales de Florencia.    

Los textos tienen el aval de la bióloga y naturalista Rita Mabel Schiavo, quien tiene una larga experiencia en la divulgación científica para el público joven.   

Recomendado para niños y niñas a partir de 6 años, está enfocado en alimentar esa etapa en la que se pasa de la identificación vital con los animales a convertirse en exploradores. Es entonces cuando puedes introducir un concepto más intelectual y abstracto de los animales. 

En resumen, el magnetismo del mundo animal representa una oportunidad única para alimentar la inquietud científica y la pasión por el conocimiento, y el formato especial de Animales al 100% lo aprovecha ayudándote a conocer los animales exactamente como son.

¿Ya has explorado el mundo animal con este fantástico libro? ¡Cuéntanos tu experiencia!

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