Comencemos la reflexión centrándonos en dos aspectos. De un lado, ¿qué supone hoy día la educación artística?

Amén de un modo genial de sortear los varapalos que las sucesivas leyes educativas tienen a bien proporcionarnos como estímulo para seguir innovando con menos horas de clase, la educación artística sigue siendo el sustrato en el que, dentro de la educación formal, se desarrolla la expresión, la sensibilidad, la creatividad y la personalidad del individuo a través del lenguaje visual y audiovisual.

Así mismo, es un modo de desarrollar capacidades cognitivas para descifrar los códigos visuales de la realidad circundante y de las obras de expresión plástica. En particular, esto es, una manera de acercamiento a la cultura desde la imagen.

Es por tanto un área de conocimiento en la que la información, llamémosle enciclopédica, no es precisa nada más que en pequeñas dosis. Por ello, el enfoque de esta asignatura permite focalizar en las tareas prácticas, y hacer hincapié en los procesos como parte del aprendizaje, y no centrarnos meramente en el producto final.

Un modo de entender la enseñanza

De otro lado, la investigación en acción: un modo de entender la enseñanza, en la que no solo se incorporan los procesos de enseñanza y aprendizaje del alumnado, sino que también se realiza una investigación reflexiva que hace el docente desde y de su propia práctica, con el objetivo de mejorarla.

Unir estos dos conceptos en el aula de Plástica es especialmente útil para investigar los procesos en los que el alumnado va desarrollando su propio corpus de conocimiento en cada una de las actividades que llevamos a cabo en el aula. Pero además, la educación artística actual sirve, o debe servir, para empoderar, para crear conciencia y pensamiento crítico, y para educar la sensibilidad.

La importancia de dibujar bien es más que relativa. Es preciso que comprenda lo que quiere representar, y para ello, hace falta reflexionar, leer, comprender, imaginar, y, sobre todo, conocer.

No sólo las técnicas, los trucos, los recursos… Es por ello que el incidir en los procesos se hace especialmente relevante, dilucidar los caminos que llevan a conseguir aprendizajes significativos. Para ello será preciso hacer partícipe al alumno en la toma de decisiones. Existe una planificación del trabajo, pero sujeta a cambios y mutaciones, para adaptarnos a los alumnos, a sus circunstancias o consideraciones.

Un ejemplo concreto

Si nos centramos en un ejemplo concreto, observaremos la evolución, desde este trabajo de Merche en el que la herramienta dibujo es el resultado final de un proceso intelectual, en el que comprender perfectamente vocabulario, giros y sentido del poema nos sirvió para reflexionar sobre literatura y poesía, su lógica y su significado. El dibujo se constituye en el modo de materializar lo aprehendido.

Mes y pico más tarde, su capacidad de concretar por medio del lenguaje gráfico y sintetizar ideas está mucho más agudizada. Y a eso unimos la evolución en el proceso creativo. Puedes ver su trabajo en este post.

En esta reflexión quiero hacer hincapié en lo importante de recoger el camino que vamos recorriendo para constatar la evolución, las dificultades halladas, los errores cometidos, la mejora en la elección de herramientas o el propio modo del docente de ir organizando los planteamientos didácticos.

Añadiré que este modo de ir recogiendo evidencias, además, mejora la relación con el alumno, dado que estás a su lado, realizando una labor de acompañamiento, todo el rato, para poder observar cada detalle, en la medida de lo posible, y procuras que también él/ella se responsabilice de su aprendizaje. Llevar al aula de Dibujo la reflexión es también un modo de sensibilizar al alumnado.

Este modo de trabajar, sea la que sea tu área, se convierte en una herramienta del docente para llevar su trabajo un poco más allá, consiguiendo de sí mismo y de sus alumnos, un meta aprendizaje, ya que se implica a ambos, alumnado y profesor, como responsables de un proceso de aprendizaje cognitivo, en el que se aúna la sensibilidad y el análisis exhaustivo para poder entresacar, dilucidar, y mejorar así la propia labor docente. En el aula de Dibujo, os dejo esta experiencia, que sirve, de muestra un botón, para evidenciar lo aprendido en un trimestre, por si os sirve.

Termino ya con esta reflexión, con una conocida frase de Vigotsky que viene al caso y resume estupendamente la importancia de ese ir poquito a poquito y pensando sobre el quehacer diario en nuestra labor como educadores, para mejorar cada día: “El aprendizaje hay que ir construyéndolo como una torre, paso a paso”. Construyamos. Y sí, también desde la Plástica.

También te pueden interesar otros artículos de opinión sobre las capacidades de un maestro de infantil, sobre el aprendizaje de servicio en el centro educativo o sobre cómo superar la brecha generacional.

Compartir:
FacebookTwitterGoogle+LinkedIn

Sin Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *