El mundo ha cambiado, está cambiando y cambiará a un ritmo cada vez más acelerado. Esta situación nos provoca una sensación de incertidumbre, un grado de inseguridad tan elevado, que aprender (y desaprender) a lo largo de nuestra vida se convierte en una obligación inexcusable. La herramienta que nos permite afrontar con garantías de éxito un mundo tan cambiante es, sin duda, la educación. Pero, ¿cómo deber ser esa educación?

Para algunas personas, la incertidumbre tiene un efecto paralizante, causa bloqueo y les impide salir de su zona de confort, que es lugar donde se encuentran “falsamente” seguros. Para otros, la incertidumbre es una oportunidad para evolucionar, un aliciente para mejorar y les empuja a salir de su zona de confort para entrar en la zona de los sueños, donde la creatividad encuentra un caldo de cultivo adecuado.

Es por esta causa por la que en el mundo de la educación existen actualmente dos posiciones contrapuestas sobre cómo afrontar los procesos de enseñanza/aprendizaje. Unos propugnan mantener y reforzar la forma tradicional de enseñar y aprender, otros quieren cambiarla (algunos de ellos radicalmente).

Sea como fuere, se enseñe como se enseñe, lo que debemos conseguir es que nuestros alumnos adquieran los conocimientos, las habilidades y las destrezas necesarias para ser competentes en la vida, para ser capaces de plantearse y resolver problemas y de participar activamente de su mundo.

Entre esas habilidades imprescindibles para las personas del siglo XXI, destacaría:

  1.    La capacidad de interactuar con el mundo de forma responsable y sostenible.
  2.    La capacidad de resolver problemas del mundo real.
  3.    La capacidad de colaborar con otras personas.
  4.    La capacidad de comunicar de forma eficaz y precisa ideas, opiniones…
  5.    La capacidad de ser creativo e imaginativo.
  6.    La capacidad para ser creador de conocimiento.
  7.    La capacidad de conocer y controlar las propias emociones.
  8.    La capacidad de ser perseverante, meticuloso, resiliente…
  9.    La capacidad para usar las TIC de forma eficaz y eficiente.

Estas habilidades básicas necesarias para tener éxito en un mundo cambiante han de venir acompañadas de un aprendizaje basado en la memoria razonada, la investigación, la exploración y la creación. Por este motivo, cambiar la educación no es una opción, ¡es un gran reto y un desafío enorme!

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1 Comentario

  1. 1
    Gustavo

    Aprender a convivir, a respetar las diferencias, a valorar a quienes nos aman, a entender que algunas veces se gana otras se aprende, a ser humilde, responsable, constante, a entender que en equipo se trabaja mejor que solo. Ciertamente como docente me doy cuenta que quienes tenemos que “desaprender” somos nosotros para no repetir los mismos errores que cometieron con nosotros nuestros docentes. Debemos asumir los cambios como retos dentro de nuestro día a día y no como imposiciones que debemos cumplir. No podemos seguir exigiendo a nuestros estudiantes que hagan lo que nosostros nunca hemos hecho, cómo por ejemplo leer, no podemos seguir castigando con la lectura, las ecuaciones numéricas, el ejercicio en la clase de educación física, tiene usted toda la razón cuando nos dice que los cambios educativos son un desafío, más aún cuando se vive en un país cuya crisis económica y social ha golpeado fuertemente el sector educativo, con escuelas en condiciones precarias, con niños con hambre, ya es bien sabido que con hambre no se aprende, con familias destruídas, gracias al éxodo que se vive en Venezuela. Para nosotros el año escolar inicia en 15 días y la realidad es que los docentes necesitamos de mucha disposición al cambio porque lo que se viene no tendrá comparación. ​

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