Los beneficios educativos del puzle son muchos y tienen una larga historia. ¿Sabías que nacieron como una herramienta para enseñar geografía? Sí, nacieron -cómo no- de la mente inquieta de un docente preocupado por la innovación educativa. Fue en 1766 cuando al joven cartógrafo John Spilsbury se le ocurrió “diseccionar” un mapa europeo recortándolo por las líneas que seguían las fronteras de los reinos.  

El resultado fue un puzle de 50 piezas para que sus alumnos aprendieran jugando a colocar cada país en su lugar correspondiente. ¿Gamificación en pleno siglo XVIII? Exacto, era eso. Y tuvo tanto éxito que trascendió el aula y comenzó a venderlo a montones como recurso didáctico.  

La clave del éxito del puzle tiene mucho que ver con el carácter de esa época, el Siglo de las Luces. Si una palabra define el siglo XVIII es la experiencia; es decir, la reivindicación de lo sensible para tener una experiencia del mundo que no sea sólo intelectual: tocar, experimentar, intervenir. Es el fomento de una inteligencia que permita orientarnos en el mundo, tener sentido estético y crear comunidad.         

¿Por qué es importante? Porque todo esto tiene que ver con los beneficios educativos del puzle. El juego tiene un valor en sí mismo que hay que cuidar y reivindicar, sin embargo en casos como este no podemos olvidar el provecho pedagógico que se puede extraer de él.

En definitiva, te animamos a tenerlo muy en cuenta como una herramienta didáctica que no queda ni quedará obsoleta, ¡al contrario! Y si no lo ves claro, te aconsejamos que pruebes la aplicación gratuita Jigsaw Planet y valores la posibilidad de llevarla al aula.   

   

7 Beneficios educativos del puzle   

Es muy importante no tomarse al pie de la letra la relación entre la cantidad de piezas y la edad, que los fabricantes establecen de manera orientativa, porque cada niño y niña sigue su propio desarrollo. Por eso te aconsejamos aumentar las piezas de forma gradual, a medida que los resuelvan. Son muchísimos los beneficios y aquí te hablamos de algunos:           

  • Concentración

Uno de los beneficios educativos del puzle más conocidos y evidentes. Pero lo interesante de los puzles es que requieren una gran concentración y al mismo tiempo contribuyen a desarrollarla. ¡Un reto interesante que te ayuda a mejorar!     

  • Memoria

Al observar pieza a pieza y encontrarte con vacíos que llenar, debes procesar, almacenar y recuperar información pasada. Los puzles trabajan constantemente con la memoria visual, una herramienta fundamental para aprender a organizarse en las tareas, así como a recordar y aprender nuevo contenido.    

  • Reflexión

Aprender a reflexionar antes de actuar y no hacerlo por impulso es una de las enseñanzas más útiles no sólo para el rendimiento y desarrollo intelectual de los más jóvenes, sino también para su madurez en la gestión de las emociones. Montar un puzle es una actividad que fomenta como pocas la reflexión, el análisis y la paciencia.

  • Autoestima

Hay muchos niños y niñas con gran capacidad que frente a determinadas experiencias, habitualmente ligadas a los resultados académicos, se ven bloqueados por emociones negativas que no han aprendido a afrontar. Si respetas el proceso gradual del que hablábamos, estarás alimentando su autoestima y confianza en sus posibilidades.

  • Habilidades espaciales

Se ha demostrado que los puzles potencian la inteligencia visoespacial, aquella que es capaz de trabajar con imágenes, organizar y recrear percepciones, y que tienen todas las personas que son grandes observadores. Una competencia esencial en estudios relacionados con la ciencia y la tecnología.   

  • Trabajo en equipo

Aunque puedes montar puzles de forma individual, hacerlo en grupo no sólo es más divertido sino que en torno a un objetivo común, enseña la importancia del trabajo cooperativo y fortalece vínculos de forma natural entre los participantes. En definitiva, te ofrece una lección muy necesaria hoy: ¡que no todas las relaciones tienen por qué ser competitivas entre los individuos de un colectivo!

  • Para niños y niñas… ¡y también adultos!  

Montar puzles es una gimnasia mental magnífica que además de potenciar muchas competencias, a la larga ayuda a prevenir enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer porque se trata de una actividad cognitivamente estimulante. ¡Un juego que pueden hacer juntos nietos y abuelos mientras aprovechan los beneficios del puzle!

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