Cada vez son más las iniciativas educativas que aprovechan el potencial pedagógico que tiene el teatro, como sostienen numerosas investigaciones y lo contrastan diversas experiencias en el aula. Al fin y al cabo, al hablar de teatro educativo se trata de aprovechar los beneficios que ya conocemos de la actividad teatral.        

No significa que tengamos que renunciar al teatro de calidad. Al contrario, muchas experiencias de éxito en las diferentes etapas educativas han recurrido a todo tipo de obras, clásicas o contemporáneas, para desarrollar competencias y habilidades y fomentar valores comunitarios

Claves del teatro educativo de calidad    

Para conocerlo de primera mano, hemos hablado de teatro educativo con los dramaturgos del proyecto Fila Joven: una iniciativa pionera de teatro para jóvenes que te permite llevar al aula obras actuales de calidad, de manera ágil y efectiva. 

Se trata de un proyecto para sacar partido a todo el potencial pedagógico de estas obras con recursos didácticos, actividades diseñadas para mejorar la comprensión, propuestas de creación escénica, ilustraciones de artistas reconocidos…   

Filajoven El futuro

¿Por qué son atractivas estas obras para el alumnado? La dramaturga Helena Tornero, autora de El futuro, sostiene que si por algo les puede resultar interesante su obra a los jóvenes, es porque “se dirige a ellos sin tratarlos como criaturas”. Y añade: “me preocupa cuando la gente se dirige a los jóvenes como si fueran criaturas y no seres adultos capaces de una mirada crítica y un criterio propio”. Una obra que Tornero define como una tragicomedia y “un viaje geográfico y emocional”.

Precisamente, acerca del proceso creativo de El futuro, nos cuenta: “Creo que la primera imagen que tuve fue la de una chica joven, que acaba de cumplir los dieciocho años. Es aquel momento en que tu vida adulta tiene mucho de futuro y nada de pasado. Y empecé a reflexionar sobre el concepto del futuro y de lo que podía suponer para cada persona. Es un concepto curioso y muy escurridizo”.

¿Por qué trabajar con textos contemporáneos? “Está muy bien leer textos clásicos, pero si no has leído nada antes y de repente te ponen un texto clásico para cuya lectura no tienes las herramientas, lo más probable es que lo acabes aburriendo.” Y recuerda, que “yo tuve la suerte de tener unos profesores de lengua y literatura que nos hacían leer textos de todo tipo, no tenían prejuicios y eso me abrió muchas puertas.”

Filajoven RosemarieDe la misma manera, el dramaturgo francés Dominique Richard considera que “un texto debe ser complejo, debe hacer preguntas vitales; a los niños y jóvenes les gusta enfrentarse a textos exigentes, incluso inquietantes, que los revolucionan”, sin olvidar que el texto sea “lo suficientemente divertido como para darles el simple placer de la fábula, del juego con palabras, del absurdo de las situaciones. Es uno de los retos de la escritura y uno de los placeres de la lectura, pasar por el juego, la emoción, la risa… para hacernos las preguntas esenciales que nos atraviesan a todos, preguntas íntimas que nos devuelven a nosotros mismos, preguntas colectivas que se sumergen en nuestra capacidad de estar atento a los demás y de encontrarnos con ellos”.

En este sentido, el teatro educativo no se distingue esencialmente del teatro para adultos: “Podemos tratar todos los temas con gente joven y según todas las estéticas posibles. Solo hay que ser consciente de la responsabilidad que eso conlleva, y de que no se puede decir cualquier cosa”. Por eso, “tienes que ser capaz de responder a todas las preguntas que se hacen y tratar estos problemas de una manera compleja y matizada”, como la cuestión sobre el lenguaje y la retórica actual, para lo cual no hay mejor espacio que el teatro: “es el lugar esencial para esta pregunta, redescubriendo la singularidad del lenguaje, sus poderes y sus ambigüedades. El lenguaje se ha banalizado tanto, estamos tan atrapados en las redes del lenguaje (por la publicidad, el discurso político, todos los clichés que nos rodean) que ya no percibimos su singularidad.”

Su obra Los discursos de Rosemarie -Gran Premio de literatura dramática para jóvenes 2017-, es interesante para los jóvenes porque “les habla de democracia, del mundo en el que viven. Los peligros de la democracia y su fragilidad, siempre a merced de demagogos y populistas.” Una obra fantástica para trabajar en el aula por su riqueza temática: “Es ante todo un texto sobre el lenguaje y sus poderes de manipulación, violencia, disimulo. Se trata de toda la retórica del lenguaje. Es también un texto sobre la fascinación del poder, el deseo de autorrealización a toda costa y la voluntad de venganza. Plantea aspectos oscuros del ser humano pero de forma distanciada, humorística, excesiva. Por supuesto, también habla de la política y la estrategia de conquista del poder”.Filajoven iMe 

También Roc Esquius, autor de iMe, considera que no se trata de hacer teatro exclusivamente para jóvenes. El teatro educativo puede ser, como iMe, una obra para un público adulto, “que los jóvenes han hecho suya porque se han visto reflejados en el discurso, la temática y la problemática, pero está lejos de ser una obra “adulto-enseña-a-joven”; es más bien una obra “adulto-no-sabe”, que creo que conecta más con las dudas, pasiones y reflexiones que puede hacer un adulto de corta edad.” 

De este modo, al escribir iMe, Esquius se ha propuesto reflexionar sobre las formas actuales de comunicación: “Quería poner sobre la mesa todo lo que la tecnología nos da para comunicarnos, y cómo nosotros la utilizamos, muchas veces, para in-comunicarnos. Muchas veces podemos tener conversaciones profundas con alguien desde la frialdad de un aparato electrónico, pero no frente a frente. Muchas veces preferimos enviar un mensaje a un amigo, que encontrar el tiempo para encontrarnos, hablar y respirarnos”. 

Por eso, anima a docentes a “que hagan la prueba de dejar leer los cuatro papeles a cuatro alumnos en voz alta, y que vean los resultados. Cómo, sin darse cuenta, la vida se va creando frente a ellos, cómo el alumnado se va metiendo dentro de la historia, los compañeros y compañeras también, y cómo surgen las reflexiones de manera empática y no puramente mental o abstracta, sino a partir de una vivencia real.” Y añade que “en un mundo donde la atención, la empatía y la socialización parecen estar de capa caída (como en iMe), el teatro es, sin duda, una herramienta que es un pozo sin fondo de recursos, actividades, reflexiones y crecimiento.”

Filajoven BrainstormPor su parte, uno de los autores de Brainstorm (Me va a explotar el cerebro), Ned Glasier, afirma que al trabajar en la obra querían “que los adultos comprendieran mejor lo que ocurre en el cerebro de los adolescentes. En la sociedad existe la idea de que los adolescentes son adultos a medio hacer, pero nosotros queríamos que supieran que los cerebros de los adolescentes son diferentes y que, de hecho, la ciencia demuestra que hay una razón para que sea así.”   

Llevar la obra al aula, además, no debe representar ninguna dificultad para el profesorado, porque “es muy sencilla y todo lo que tienes que hacer es seguir las instrucciones y escuchar a tus alumnos con mucha atención. Puede que cambie tu forma de pensar sobre los adolescentes”.  

Glasier considera que una obra de teatro educativo debe ser “audaz, valiente, reflexiva, amable y llena de ideas interesantes” y debe ofrecer herramientas a los jóvenes para aprender sobre lo que ocurre en su cerebro. Por eso, Brainstorm “les proporciona una estructura para hablar de sí mismos, de sus experiencias y de sus sentimientos. No hay muchas obras de teatro que ayuden a los jóvenes a hablar de sus vidas de forma tan honesta y abierta, así que esperamos que sea una experiencia única para ellos».      

Si aún no lo has hecho, ¡descubre Fila Joven y todas sus claves pedagógicas!

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