Cuando aparece el lenguaje se van sucediendo una serie de etapas ya que camina de la mano del pensamiento. No siempre suceden ni se desarrollan de manera coetánea y por ello, en ocasiones, nos encontramos con dificultades en la fluidez del lenguaje. Pero mejorar la fluidez en el habla infantil se puede conseguir siguiendo unas pautas.

Los padres y educadores deberían utilizar un habla lenta “alargada” con entonación normal y pronunciación clara. Es más adecuado el uso de frases sencillas y no excesivamente largas.

Es aconsejable estar atentos a este aspecto pero siempre desde el respeto al desarrollo individual de cada niño/a. Es necesario dar tiempo y tener paciencia. Sin embargo, sería interesante poder trabajar para prevenir futuras dificultades. A continuación os dejamos unas pautas para favorecer este aspecto

Pautas para mejorar la fluidez en el habla infantil

  1. Darle conversación evitando preguntarle en exceso.
  1. Animarle a hablar en situaciones relajadas y tranquilas.
  1. Prestar mayor atención al contenido de lo que dice que al modo en que lo dice. Ante repeticiones del niño/a, centrarse en lo que está diciendo y hacer comentarios sobre la idea que quiere transmitir.
  1. Hablar de cosas que le interesen, comentar lo sucedido en el colegio, con sus amigos, etc. de forma relajada.
  1. No mostrarse impaciente, sino darle todo el tiempo necesario para que hable sin interrupción, ya que puede llevarle más tiempo completar el mensaje.
  1. No corregir ni llamar la atención sobre las pausas, repeticiones o bloqueos, controlando nuestras expresiones y conductas.
  1. No adelantarse y no concluir ni las palabras ni oraciones que le cuesta decir, sino esperar a que él/ella las pronuncie.
  1. No exigirle que hable delante de otras personas y más aún si son desconocidas para él/ella.
  1. Evitar comentarios o expresiones faciales que muestren desaprobación del habla del niño/a, por el contrario se debe tratar de adoptar una expresión neutra (como si hablara bien).
  1. No referirse a su forma de hablar como “tartamudeo”, sino “repeticiones” o “atascos”.
  1. Asegurarse de que nadie haga observaciones al niño/a acerca de su forma de hablar, suprimiendo incluso las ayudas comprensivas del tipo: “habla más despacio”, “tranquilízate”, “relájate”, “vuelve a empezar”, etc. Pues le harán consciente de su situación y le resultará más difícil eliminarla.
  1. No castigar o llamar la atención por su habla no fluida.

¡Seguro que estas pautas son de gran utilidad! También te pueden interesar consejos para los peques con problemas para dormir o para trabajar el mindfulness en clase.

 

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