A estas alturas es posible que hayas oído hablar del Visual Thinking o Pensamiento Visual más de una vez. ¿De qué se trata? En primer lugar, se trata de una metodología que apuesta por el uso pedagógico de la imagen, con aplicaciones en cualquier asignatura que trabaje con conceptos abstractos.

El procesamiento de la información en forma de imágenes no sólo forma parte de la mayor parte del contenido que llega a tu cerebro, sino que se trata de un tipo de información que retienes con mayor facilidad y procesas con mayor agilidad.   

Por eso la lógica artística a la que recurre el Visual Thinking es más comunicativa que la lógica científica o conceptual; no se trata de renunciar a estas últimas (¡renunciaríamos a siglos de conocimiento!) sino de aprovechar la potencia de la primera para alimentar las otras.

La sensibilidad es una capacidad innata de la psicología humana con la que empieza todo el conocimiento. Como decía Kant -padre de la teoría del conocimiento contemporánea-, “la intuición sólo puede ser sensible” y es ella la que hace posible entender el mundo.

No es casualidad que en nuestra era digital el Visual Thinking se haya convertido en una línea estratégica educativa esencial. La imagen se ha revalorizado como forma de comunicación, y al mismo tiempo las nuevas generaciones crecen saturadas de imágenes.

En este sentido, tan importante es la alfabetización visual en un proyecto de alfabetización múltiple como el fomento de la lectura visual, capaz de aprovechar un objeto de uso cotidiano para los niños como la imagen, con fines educativos. 

Bombilla en una pizarra con mapa conceptual para ilustrar el Visual Thinking  ¿Ahí termina todo? Ni mucho menos: el proceso de Visual Thinking es complejo e involucra diferentes fases, desde la primera observación, pasando por la selección de lo que ves, hasta trascender la imagen produciendo las tuyas (imaginando) y ser capaz de sintetizar todo.

6 herramientas para enseñar y educar aplicando el Visual Thinking                  

Si tienes que explicar ideas o conceptos abstractos, empezar por las imágenes resulta muy efectivo porque la percepción visual es imprescindible para la comprensión.

El Visual Thinking es una estrategia pedagógica complementaria de la cultura escrita, precisamente en un momento en el que reina el consumo inmediato e irreflexivo de imágenes. Aplicándolo estarás dando herramientas más allá del currículo educativo.

Contar historias, relacionar conceptos, despertar la curiosidad o analizar problemas: lo puedes hacer con imágenes, esquemas, diagramas, ilustraciones…

Nosotros te ofrecemos algunas herramientas y recursos que no sólo te permitirán entender mejor de qué se trata el Visual Thinking aplicado al aula, sino también empezar a utilizarlo en función de las características de los alumnos y sus necesidades.   

Al hablar de imágenes, ilustraciones y dibujos, quizás lo primero que has pensado es que no sabes dibujar. Tanto con dibujos sencillos predefinidos o hechos por ti mismo, Chalkmotion te ofrece la posibilidad de poner imagen y texto al servicio de la enseñanza. ¡Una forma fácil de empezar a utilizar el Visual Thinking en tus clases magistrales!    

Dibustoria es un proyecto didáctico de la profesora de historia Ángela Jurado que no sólo ha puesto a prueba en el aula, sino que pone a tu disposición con una licencia CC para que puedas utilizarlo. Una idea interesante que utiliza el Visual Thinking para dar a conocer “mujeres con historia”, ¡en la que también te puedes inspirar para otros contenidos!

Utilizando los principios del Visual Thinking, las posibilidades de esta herramienta digital son muchísimas. Spicynodes lleva ya varios años aplicándose con éxito en el mundo educativo: una herramienta muy completa para organizar contenidos y crear mapas conceptuales, con una interfaz interactiva tan intuitiva como atractiva.

Experiencias como esta que recoge el blog educativo Dibújamelas demuestran que el Visual Thinking es una herramienta fantástica para el aprendizaje de idiomas. Echa un vistazo al póster que han realizado los alumnos, capaz de mejorar tanto su “speaking” como la memorización de vocabulario.  

¡Pocas aplicaciones tan bien diseñadas para el Visual Thinking como Tawe! Se trata de una herramienta que te permite dar un paso más desde la imagen, para convertir un dibujo manual en una presentación audiovisual en pocos pasos.

Desde la educación infantil, el juego y el dibujo son caminos de aprendizaje muy fértiles, de modo que puedes aprovechar esa capacidad espontánea, y ponerla al servicio de conceptos abstractos como las normas. Pídeles que dibujen las normas, y después que en grupos elaboren un moodboard que les permitirá interiorizarlas con más madurez de la que imaginas.  

Y tú, ¿ya has probado el Visual Thinking en clase? Si es así, ¡cuéntanos tu experiencia y completa este listado con otros recursos!

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