En julio, en países como España o México se acercan largos meses lejos de las aulas y de las obligaciones escolares como deberes, exámenes y trabajos. Sin embargo, ¿es bueno que los más pequeños abandonen totalmente sus hábitos de estudio? Muchos profesionales destacan la importancia de seguir trabajando contenidos académicos en casa, un mínimo de media hora al día, para mantener presentes los conocimientos adquiridos durante el curso.Robits

Este hábito puede ayudar a empezar la escuela de manera más fluida, reforzando los contenidos más complicados y aportando nuevas visiones a la temática, como una excursión al bosque para trabajar las ciencias naturales. Disfrutar de actividades académicas al aire libre con la familia, ayudarles a escoger una lectura que les apasione o simplemente resolver dudas juntos, son muy buenas opciones para compartir un verano lleno de diversión y conocimiento, una época idónea para despertar su curiosidad y sus ganas de aprender.

La lectura y las matemáticas son dos de las temáticas más convenientes a incentivar en los más pequeños, ya sea con juegos o con tareas tan sencillas como ayudar a hacer la compra familiar. Sin embargo, es importante recordar que la ruptura del ritmo escolar es necesaria y merecida, unas costumbres que recuperarán en septiembre, por lo que es positivo que sus actividades de verano sean atractivas, lejos de las tediosas tardes de estudio. Pero, ¿cómo potenciar el aprendizaje en verano de una manera diferente?

  1. Participar en actividades cotidianas: Hacer un pastel para trabajar las proporciones, ir a comprar y revisar el cambio, conversar con los abuelos y escribir sus historias, sumar las matrículas de los coches, ordenar los ingredientes de una receta por orden alfabético… Cualquier actividad es buena para reforzar el aprendizaje, además de ser una estupenda oportunidad para empezar a enseñar a ayudar en casa conjuntamente.
  2. Evitar los cuadernillos convencionales: Los típicos y conocidos cuadernos de verano pueden ser o bien una carga o, por lo contrario, toda una aventura. Ayuda a los más pequeños a elegir aquellos que más les gusten, observa sus personajes, sus propuestas didácticas y apuesta por el binomio diversión-conocimiento.
  3. Descubrir en excursiones y viajes: Nada mejor para los niños que ver como los conocimientos adquiridos les son de utilidad. La geografía, las ciencias naturales, las lenguas extranjeras, muchas de las materias estudiadas en clase pueden ponerse en práctica durante el verano.
  4. Despertar la creatividad: Invertir el tiempo libre en actividades como la música o la pintura es una apuesta segura. Explorar sus capacidades creativas en el ámbito que más les guste les enriquecerá académica y personalmente. Tocar la guitarra, trabajar con cerámica, hacer un curso de fotografía o bailar, ¡hay muchas opciones para mantener el hemisferio derecho despierto!
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